Protección Solar

Protección Solar – Cuidemos nuestra piel

Suele decirse con razón que el sol es fuente de vida. Pero no menos cierto es que ciertas exposiciones a la radiación solar en condiciones inadecuadas pueden conllevar algunos peligros para nuestra salud, por eso es importante el uso de protección solar.

En Colombia disponemos de un clima cálido y de hermosas costas y, como no podía ser de otra manera, nos gusta tomar el sol. Pero, por falta de información o por no tener consciencia de las consecuencias que pueden tener, muchas veces adoptamos algunas conductas de riesgo para nuestra salud, entre ellas:

  • Nos exponenos al sol en horarios de máxima radiación o durante un período excesivo de tiempo.
  • No usamos productos de protección solar, o usar un factor de protección menor al que nuestra piel necesita.
  • No utilizamos gafas.

Todas estas conductas pueden ser peligrosas para nuestra salud.

¿Qué efectos producen en nuestro cuerpo los rayos solares?

El sol emite tres tipos de radiaciones ultravioletas:

  • Los rayos UVC son absorbidos en su totalidad por la capa de ozono, por lo que no todas llegan a la tierra;
  • Los rayos UVB son absorbidos sólo en parte por la capa de ozono, y:
  • Los rayos UVA llegan en su totalidad.

Los efectos que producen sobre nuestra piel los rayos UVB y los rayos UVA son diferentes. Mientras que los rayos UVA atraviesan la epidermis y llegan hasta la dermis, produciendo el bronceado y el envejecimiento prematuro, los UVB se quedan en la epidermis y son los principales responsables de los cánceres de piel.

¿Los rayos solares siempre son malos para nuestra salud?

Por supuesto que no. La luz solar ayuda a mantener la salud, por ejemplo, es la responsable de que la vitamina D se active y que, por lo tanto, la cantidad de calcio que llega a nuestros huesos sea la óptima. Así pues, podemos decir que los rayos ultravioletas son fundamentales para evitar la aparición de la osteoporosis.

Los efectos que producen las radiaciones solares sobre nuestro cuerpo dependen de muchos factores:

  • El medio ambiente. El proceso de destrucción de la capa de ozono permite una mayor llegada a la tierra de radiación ultravioleta, sobre todo de rayos UVB, por eso es importante usar protección solar, todos los días, no solo cuando vamos al mar.
  • Factores estacionales. Como se sabe, el impacto del sol varía en las distintas estaciones del año. En algunas epocas del año las radiaciones solares son mayores, por lo que deben aumentar las precauciones.
  • Factores geográficos. El lugar en el que nos encontramos también influye en el efecto de los rayos solares en nuestro cuerpo. Un factor importante es la altitud; a mayor altura, mayor radiación ultravioleta porque se está más cerca del sol.
  • Otro factor a tener en cuenta es el tipo de terreno en el que se refleja el sol: la hierba y la arena reflejan menos del 10% de los rayos que llegan a la tierra, frente a la nieve que puede reflejar hasta el 80%.

¿Qué otras medidas preventivas podemos adoptar diferentes a la protección solar, para tomar sol de forma segura?

Si estamos dispuestos a tomar de manera segura deberemos adoptar una serie de comportamientos preventivos:

  • Elegir muy bien el momento en que nos exponemos al sol.  Evitar exponerse al sol en las horas centrales del día, entre las 12 y las 16 horas. Asimismo, es recomendable no exponerse directamente al sol, protegiéndonos con sombrillas y sombreros de ala ancha.
  • Beber abundante agua para evitar la deshidratación, sobre todo en las épocas de más altas temperaturas.
  • Utilizar productos de protección solar. Los especialistas recomiendan aplicar en la piel fotoprotectores solares con filtros de protección UVA y UVB, incluso en los días nublados. El factor de protección varía de acuerdo al tipo de piel de cada persona, pero siempre debe ser un factor mayor a 15. Para que estos fotoprotectores sean efectivos, deben aplicarse en cantidad adecuada, sobre la piel seca y 30 minutos antes de exponerse al sol, y después de cada baño o cada dos horas.
  • Utilizar gafas de sol de calidad certificada con cristales protectores de radiaciones ultravioleta. Es muy importante la protección de la vista, porque las radiaciones ultravioletas producen cataratas, que son la primera causa de ceguera en el mundo. Algunas gafas, que filtran la intensidad de la luz pero no las radiaciones ultravioletas, pueden ser terriblemente peligrosas para nuestra vista, ya que al notar menos luz visible las pupilas se abren y facilitan la entrada en el ojo de estas radiaciones. Por eso te recomendamos usar gafas de protección solar recomendadas por un oftalmólogo u optómetra.

¿Debe tomarse alguna precaución añadida con los más pequeños?

Todas las medidas mencionadas anteriormente son igualmente aplicables para adultos y niños.

En el caso de los más pequeños, aunque la luz solar beneficia su desarrollo, hay que evitar que se expongan directamente a sus radiaciones. En caso de que lo hagan deben estar protegidos adecuadamente con gorros, gafas de sol y fotoprotectores solares con filtro solar elevado. La piel tiene memoria de las radiaciones recibidas, y una o más quemaduras solares con ampollas durante la infancia y la adolescencia pueden convertirse en el germen de un cáncer de piel en la adultez.

Sabías que…

El cáncer de piel es una patología provocada por la acción de los rayos solares. Las personas de piel y ojos claros tienen una mayor predisposición a verse afectados por esta enfermedad.

Los carcinomas cutáneos son el tipo más frecuente de cáncer de piel (90 % de los casos) aunque con un diagnóstico temprano las posibilidades de curación son muy elevadas. Es característico de las personas que están expuestas al sol de forma crónica como los trabajadores de la pesca, la agricultura y la construcción; de allí que las lesiones se localicen en la cara, el cuello y las manos. Suelen aparecer a partir de los 50 años.

El melanoma es un tipo de cáncer menos frecuente (5 % de los casos) pero con una tasa de mortalidad muy elevada, por lo que el diagnóstico precoz es fundamental para que la curación sea posible. Está provocado por una exposición puntual al sol, por lo que se localiza en zonas que habitualmente no están expuestas, como la espalda y las piernas. Los riesgos de padecerlo son mayores si algún familiar ya lo ha padecido y si se ha sufrido alguna  quemadura con ampollas en la infancia; también se acrecientan cuanto mayor es la cantidad de lunares que tenemos en el cuerpo.


Fuente: Saludenfamilia.es

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